Las instituciones que forman parte de la respuesta se reunieron para revisar las acciones desarrolladas tras los terremotos del 24 de junio, compartir avances en educación, infraestructura y acompañamiento comunitario, e identificar las necesidades que marcarán las próximas etapas del Plan Único de Respuesta, Recuperación y Reconstrucción.
Las obras de la Compañía de Jesús en Venezuela sostuvieron un encuentro de seguimiento al Plan Único de Respuesta, Recuperación y Reconstrucción, con el propósito de compartir los avances alcanzados, identificar necesidades pendientes y fortalecer la articulación de las acciones que se desarrollan en las comunidades afectadas por los terremotos del pasado 24 de junio.
El encuentro permitió poner en común el trabajo que vienen realizando instituciones como Fe y Alegría, la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB), el Instituto Universitario Jesús Obrero, el Colegio San Ignacio, el Centro de Reflexión y Planificación Educativa (CERPE), el Servicio Jesuita a Refugiados (JRS) y el Centro Gumilla, entre otras obras involucradas en la respuesta.
Más allá de revisar las intervenciones realizadas, la reunión permitió avanzar hacia un seguimiento conjunto del Plan Único, con información que permita precisar qué acciones se desarrollan, dónde se realizan, quiénes participan y cuáles son sus resultados.
De la emergencia a una respuesta sostenida
Durante el encuentro se compartieron avances en la recuperación de espacios educativos e infraestructura afectada por los terremotos.
En el Instituto Universitario Jesús Obrero, por ejemplo, se informó sobre la recuperación de 18 aulas y la reactivación de alrededor de 160 computadoras en el área de Informática. También continúan trabajos en otros espacios de la institución, entre ellos las pasarelas que comunican diferentes edificios y otras áreas que requieren intervenciones adicionales.
Por su parte, el Colegio San Ignacio continúa trabajando en distintos espacios afectados, entre ellos Villa Loyola, Villa Cristina, áreas del Rectorado, módulos y otros ambientes de uso educativo.
Fe y Alegría también avanza en la intervención de sus centros educativos afectados. Durante la reunión se abordó el seguimiento técnico de las obras, las evaluaciones que todavía requieren algunos planteles y la necesidad de garantizar condiciones adecuadas antes de retomar plenamente las actividades presenciales en aquellos espacios que sufrieron mayores daños.
Desde el Centro de Reflexión y Planificación Educativa (CERPE) se compartieron los trabajos que se desarrollan en diferentes áreas de su infraestructura, mientras que la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB) presentó los avances de las reparaciones realizadas en distintos edificios del campus.
La respuesta también llega a las comunidades
El trabajo articulado no se limita a las instituciones educativas. El Centro Gumilla compartió los avances del acompañamiento en Puerta de Caracas, donde la afectación de las escaleras de una de las torres había dejado a 30 familias con dificultades para entrar y salir de sus viviendas. La reinstalación de estas estructuras permitió restablecer el acceso, mientras continúan otras labores de fortalecimiento y recuperación.
Estas experiencias muestran las distintas dimensiones que empieza a asumir la respuesta: infraestructura, educación, acompañamiento a las familias y fortalecimiento de las comunidades.
El Plan Único contempla precisamente una intervención que trasciende la atención inmediata. Su horizonte de trabajo incluye ayuda de emergencia, educación en emergencias, protección y derechos, salud física y emocional, medios de vida y activación económica, así como fortalecimiento institucional y cuidado de quienes acompañan a las comunidades.
Una respuesta articulada
Uno de los principales desafíos planteados durante la reunión fue continuar fortaleciendo los mecanismos de coordinación y seguimiento entre las distintas obras.
Contar con información común permitirá identificar los territorios atendidos, las acciones desarrolladas, las personas alcanzadas y los recursos movilizados, además de reducir posibles duplicidades y facilitar la toma de decisiones para las siguientes etapas de la respuesta.
A casi tres meses de los terremotos del 24 de junio, las necesidades han cambiado, pero el acompañamiento continúa. Junto con la recuperación de espacios físicos, cobra cada vez mayor importancia el bienestar psicoemocional, la continuidad educativa y el fortalecimiento de las capacidades de las familias y comunidades para afrontar el proceso que tienen por delante.
Desde Unidos en la Misión, las obras de la Compañía de Jesús continúan articulando capacidades y esfuerzos para sostener una respuesta común frente a los desafíos que permanecen.
Una sola misión. Una sola respuesta.